¿Qué calefacción sale más barata? Instalación y uso de cada sistema
El sistema de calefacción más barato de instalar puede ser el más caro de usar. Repasamos el coste de cada opción, cuál conviene según la vivienda y qué medidas de seguridad son imprescindibles.
Gas natural con radiadores
Instalar una caldera de condensación y radiadores cuesta entre 3.000 y 6.000 euros. El uso anual va de 800 a 1.100 euros en una vivienda de 80 metros cuadrados.
La caldera de condensación aprovecha el vapor del humo. Su rendimiento puede superar el 100 % sobre el poder calorífico inferior, pero solo si el agua de retorno baja de 50 grados.
Aerotermia: cara de instalar, barata de usar
En una vivienda unifamiliar con suelo radiante, la instalación cuesta entre 10.000 y 18.000 euros. A cambio, el consumo anual baja a 500-700 euros, porque cada kWh eléctrico mueve de tres a cuatro kWh de calor.
La clave está en la temperatura del agua. El suelo radiante trabaja a 30-40 grados. Los radiadores de hierro necesitan 60-70 grados y penalizan el rendimiento de la aerotermia.
Por eso, en una vivienda antigua con radiadores clásicos, la caldera de condensación suele ser más rentable. La aerotermia rinde con suelo radiante o con fancoils a baja temperatura. Pedirla para radiadores de hierro puede salir el doble de caro.
Calefacción eléctrica: solo para casos concretos
Un emisor eléctrico cuesta unos 100 euros, pero el kWh eléctrico suele costar el triple que el del gas. Un convector de 2.000 vatios encendido cinco horas al día ronda los 90 euros al mes en una sola estancia, con una tarifa actual orientativa.
Cambiar la caldera por un convector no baja la factura. Este sistema solo merece la pena en pisos pequeños y de uso corto.
Biomasa, butano y parafina
Una estufa de pellets instalada cuesta de 1.500 a 3.500 euros. El pellet sale a unos 6 céntimos por kWh, un precio parecido al del gas. Exige limpiar cenizas cada dos o tres días y guardar sacos, así que no es práctica en un tercero sin ascensor.
Las estufas de butano y parafina cuestan menos de 100 euros. Sin embargo, consumen oxígeno y sueltan monóxido de carbono si la llama quema mal. Son un recurso puntual, no una calefacción principal.
Seguridad frente al monóxido de carbono
El monóxido de carbono no huele ni irrita. Los primeros síntomas son dolor de cabeza, mareo y sueño.
Con calderas de gas, revisa la instalación cada cinco años y coloca un detector de CO a un metro del aparato. Con butano, parafina, leña o brasero, ventila diez minutos cada hora. Nunca seques ropa encima: bloquea la salida y puede arder a 200 grados. Nunca duermas con el brasero encendido.
Si notas mareo, ventila y llama al 91 562 04 20.
Cómo gastar menos con el sistema que ya tienes
Ajusta el termostato entre 19 y 21 grados durante el día y entre 15 y 17 por la noche. Cada grado de más suma un 7 % de consumo.
Instala válvulas termostáticas en cada radiador y púrgalos al inicio de la temporada. Si un radiador calienta abajo y no arriba, cierra la llave, abre el purgador con un paño y deja salir el aire hasta que caiga agua limpia.
El calor más barato es el que no se produce. Radiadores a baja temperatura, válvulas y 20 grados permiten ahorrar sin cambiar de sistema.
Preguntas frecuentes
¿Compensa poner aerotermia con radiadores de hierro?
Por lo general, no. Los radiadores de hierro necesitan agua a 60-70 grados y penalizan la aerotermia; en esos casos suele ser más rentable una caldera de condensación.
¿Cuánto gasta un convector eléctrico al mes?
Un convector de 2.000 vatios cinco horas al día ronda los 90 euros al mes en una sola estancia, con una tarifa actual orientativa.
¿A qué temperatura conviene poner el termostato?
Entre 19 y 21 grados de día y entre 15 y 17 de noche. Cada grado de más aumenta el consumo un 7 %.
¿Qué hago si sospecho una intoxicación por monóxido de carbono?
Ventila la estancia y llama al 91 562 04 20. Los síntomas habituales son dolor de cabeza, mareo y sueño.
Artículo informativo elaborado con ayuda de herramientas de IA a partir del guion verificado del vídeo.
