¿Mancha de la edad o melanoma? Cómo distinguirlas después de los 50
Hay un melanoma que no parece un lunar, sino una mancha de la edad como las que salen en la cara. Te contamos cómo reconocerlo, qué protector solar sirve pasados los cincuenta y por qué no conviene guardarlo en invierno.
Qué son las manchas de la edad
Con los años aparecen manchas en la piel que suelen ser inofensivas. Las más habituales son los léntigos solares. Son el resultado de décadas de sol acumulado: los melanocitos fabrican pigmento de más en la cara, el escote y el dorso de las manos.
También son frecuentes las queratosis seborreicas. Son relieves marrones y ásperos que parecen pegados a la piel. Tanto los léntigos solares como las queratosis seborreicas son benignos.
El léntigo maligno: el melanoma que parece una mancha
Entre esas manchas puede esconderse un melanoma llamado léntigo maligno. Es un melanoma superficial, in situ. Crece plano y despacio.
Aparece casi siempre en la cara y sobre todo a partir de los sesenta años. Por su aspecto, es fácil confundirlo con una mancha de la edad más.
Cómo distinguirlo: la regla de los seis milímetros no sirve
La regla clásica dice que hay que vigilar los lunares de más de seis milímetros. Con el léntigo maligno, esa regla falla. Pasados los cincuenta, muchas manchas de la cara ya miden más.
Hay que fijarse en otras señales: zonas grises, negras o azuladas, bordes que se extienden y, sobre todo, cambios. Otra pista es que la mancha desentone entre las demás. Es lo que se conoce como el signo del patito feo.
Un método sencillo: haz cada mes una foto de tus manchas, con la misma luz, y compáralas. Si una cambia, sangra o no se parece a las demás, acude al dermatólogo.
¿Sirve de algo el protector solar diario?
Un ensayo realizado en Nambour, Australia, siguió durante cuatro años y medio a adultos de hasta 55 años. Quienes se ponían protector solar cada mañana tuvieron un 24 % menos de probabilidad de mostrar más fotoenvejecimiento que quienes lo usaban a ratos.
La clave está en la constancia: aplicarlo cada mañana, no solo de vez en cuando.
Qué protector elegir pasados los cincuenta
No conviene fiarse del factor de protección del maquillaje. Ese número se mide aplicando dos miligramos por centímetro cuadrado, que es mucha más base de la que nadie se pone.
Lo que sí puede sumar es el color. Los filtros ultravioleta apenas frenan la luz visible, que también oscurece las manchas. Los óxidos de hierro que tiñen los protectores con color filtran buena parte de esa luz.
El error de invierno: guardar el protector en octubre
Muchas personas dejan de usar protector cuando acaba el verano. Es un error. La radiación UVA, la que envejece y mancha la piel, varía mucho menos que la UVB entre estaciones.
Además, la radiación UVA atraviesa nubes y cristales. Te llega cada mañana, por ejemplo, a través de la ventanilla del coche.
Si usas retinoides, tu piel tolera peor el sol. En ese caso, el protector deja de ser opcional.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el léntigo maligno?
Es un melanoma superficial, in situ, que crece plano y despacio. Suele aparecer en la cara, sobre todo a partir de los sesenta, y se confunde con una mancha de la edad.
¿Por qué no sirve la regla de los seis milímetros?
Porque pasados los cincuenta muchas manchas de la cara ya miden más de seis milímetros. Es mejor fijarse en colores grises, negros o azulados, bordes que se extienden y cambios.
¿Basta con el factor de protección del maquillaje?
No. Ese factor se mide con dos miligramos por centímetro cuadrado, mucha más cantidad de la que se aplica normalmente.
¿Hay que usar protector solar en invierno?
Sí. La radiación UVA varía poco entre estaciones y atraviesa nubes y cristales, así que llega a la piel cada día.
Artículo informativo elaborado con ayuda de herramientas de IA a partir del guion verificado del vídeo.
