🔍 Curiosidades más buscadas · 2026-10-03

¿Existe el mapa de la lengua? 6 trampas de tus sentidos

No es verdad que el dulce se note en la punta de la lengua y el amargo al fondo. Te explicamos de dónde salió ese mapa, otras cinco trampas de tus sentidos y cómo localizar con los pulgares el punto ciego de cada ojo.

El mapa de la lengua: un error de lectura

Todo empieza en 1901. El alemán David Hänig midió cuánta concentración de cada sabor hacía falta para notarlo en distintas zonas de la lengua. Encontró diferencias, pero pequeñas.

En 1942, el psicólogo de Harvard Edwin Boring pasó esos datos a una gráfica sin escala clara. Los libros de texto convirtieron esas diferencias en fronteras. En realidad, cualquier zona con papilas detecta todos los sabores: un poco de azúcar al fondo de la lengua sabe dulce.

El quinto sabor básico, el umami, lo bautizó el químico japonés Kikunae Ikeda en 1908, mientras investigaba el caldo de alga kombu.

No tenemos solo cinco sentidos

La lista de los cinco sentidos la firmó Aristóteles. Pero si cierras los ojos y te tocas la punta de la nariz, aciertas gracias a la propiocepción: el sentido que sabe dónde está cada parte de tu cuerpo sin mirarla.

El equilibrio depende del oído interno. El calor, el dolor y la sed tienen sus propios sensores. Según cómo se cuenten, los neurocientíficos manejan desde nueve hasta más de veinte sentidos.

Por qué tu voz grabada suena distinta

La voz grabada que te parece de otra persona es la que oyen los demás. La que suena distinta es la que oyes tú al hablar. Te llega por dos caminos: por el aire hasta los oídos y por dentro, vibrando a través de los huesos del cráneo.

Ese camino interno refuerza los graves, igual que a través de una pared solo pasa el bajo de la música. El micrófono solo capta el aire, así que te devuelve tu voz sin ese refuerzo.

En 1966, los psicólogos Philip Holzman y Clyde Rousey estudiaron esa incomodidad. Comprobaron que no es solo cuestión de graves: desde fuera percibes matices que no esperabas.

Fosfenos: luces sin luz

Si te frotas los ojos con los párpados cerrados, verás manchas y destellos de colores. Se llaman fosfenos. La presión activa las células de la retina, y el cerebro solo sabe interpretar lo que llega por el nervio óptico de una manera: como luz.

El fisiólogo alemán Johannes Müller lo formuló en la década de 1830: cada nervio habla un solo idioma, lo active lo que lo active. Desde el Apolo 11, varios astronautas han contado que veían destellos con los ojos cerrados. La explicación más aceptada son partículas de rayos cósmicos que atraviesan el ojo.

Por qué no puedes hacerte cosquillas

A finales de los noventa, la neurocientífica Sarah-Jayne Blakemore, del University College de Londres, comprobó que el cerebelo predice lo que vas a sentir con cada movimiento propio y reduce esa sensación.

En un experimento, los voluntarios manejaban un brazo robótico para rozarse la palma de la mano. Con un retraso de dos décimas de segundo, el roce les producía más cosquillas. Ese desfase basta para que la predicción falle.

Cómo encontrar el punto ciego de tu ojo

Todos tenemos un punto ciego en cada ojo. Donde el nervio óptico sale de la retina no hay ninguna célula que capte luz. Mide unos cinco grados de ancho: cabrían en fila unas diez lunas llenas. Lo describió el físico francés Edme Mariotte hacia 1660.

Para encontrarlo, estira los brazos con los pulgares hacia arriba y juntos. Cierra el ojo izquierdo y mira fijamente el pulgar izquierdo. Desliza el derecho despacio hacia fuera. A un palmo, más o menos, la punta desaparece. Está a unos quince grados hacia la sien desde donde miras.

No lo notas por dos motivos. Con los dos ojos abiertos, cada uno cubre el hueco del otro. Con uno solo, el cerebro rellena la zona con lo que hay alrededor, sin avisarte.

Preguntas frecuentes

¿Es cierto que cada zona de la lengua detecta un sabor?

No. Cualquier zona con papilas detecta todos los sabores; el mapa surgió de una gráfica de 1942 sin escala clara que exageró pequeñas diferencias.

¿Por qué no me reconozco en una grabación?

Al hablar oyes tu voz también a través de los huesos del cráneo, que refuerzan los graves. El micrófono solo capta el sonido del aire, que es lo que oyen los demás.

¿Qué son los fosfenos?

Son las manchas y destellos de colores que ves al frotarte los ojos cerrados. La presión activa la retina y el cerebro lo interpreta como luz.

¿Por qué no veo mi punto ciego?

Con los dos ojos abiertos, cada uno cubre el hueco del otro. Con uno solo, el cerebro rellena la zona con lo que hay alrededor.

Artículo informativo elaborado con ayuda de herramientas de IA a partir del guion verificado del vídeo.