¿Cuánto sube la calefacción por cada grado de más?
Subir el termostato de 21 a 24 grados parece un gesto mínimo, pero eleva el consumo de calefacción algo más de un 20 %. Te explicamos de dónde sale esa cifra y cinco cambios para gastar menos sin pasar frío.
Cuánto cuesta cada grado de más
Según el IDAE, la agencia pública de ahorro energético, cada grado de más eleva el consumo de calefacción alrededor de un 7 %. Con tres grados, el aumento supera el 20 %.
Un ejemplo: si la calefacción te cuesta 100 euros al mes, pasar de 21 a 24 grados supone unos 20 euros más. Son cifras orientativas, porque cada casa aísla de forma distinta.
El IDAE recomienda mantener entre 19 y 21 grados durante el día y entre 15 y 17 grados por la noche. Los cuatro primeros cambios que verás a continuación cuestan poco. El quinto no cuesta nada: basta con dejar de hacerlo.
1. Ventila solo diez minutos
Diez minutos con las ventanas abiertas bastan para renovar el aire de una habitación. Ventilar más rato no limpia más el aire.
Lo que sí hace es enfriar paredes, suelo y muebles, que después hay que volver a calentar. Mientras ventilas, apaga la calefacción. Si no lo haces, estarás calentando la calle.
2. Frena el aire que se cuela
Según el IDAE, las infiltraciones de aire pueden suponer entre un 5 % y un 25 % de las pérdidas de calor de una vivienda.
Para detectarlas, haz una prueba sencilla un día de viento. Acerca una vela encendida al marco de la ventana o de la puerta. Si la llama se inclina, ahí entra aire. La solución es colocar un burlete adhesivo en ese punto.
3. Usa las cortinas a dos turnos
Durante el día, abre las cortinas de las ventanas donde entra el sol. Así la casa se calienta gratis.
Al anochecer, ciérralas y baja la persiana. De este modo queda una capa de aire entre el cristal frío y la habitación, que ayuda a conservar el calor.
4. Despeja y purga el radiador
Si un sofá, una cortina larga o ropa tendida tapan el radiador, este calienta primero el obstáculo y después la estancia. Déjalo despejado.
Si el radiador está frío por arriba y caliente por abajo, tiene aire dentro. Con la calefacción apagada, abre la válvula de purga con una llave de ferretería hasta que salga agua.
Después, comprueba la presión de la caldera. Si baja de un bar, hay que rellenarla.
5. No subas el termostato para calentar más rápido
Es un gesto habitual al llegar a una casa fría: subir el termostato a 28 grados para que se caliente antes. No funciona.
La mayoría de termostatos domésticos funcionan como un interruptor. Encienden la caldera hasta alcanzar la temperatura marcada y luego la apagan. La potencia es la misma a 22 que a 28 grados. Solo cambia el punto en el que se detiene.
Además, si nadie lo baja, la casa seguirá calentándose hasta los 28 grados, con un 7 % más de consumo por cada grado. El termostato no es un acelerador, es un tope. Y ese tope se paga durante todo el invierno.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto aumenta el consumo de calefacción por cada grado de más?
Según el IDAE, alrededor de un 7 % por cada grado. Subir de 21 a 24 grados supone algo más de un 20 %.
¿A qué temperatura conviene poner la calefacción?
El IDAE recomienda entre 19 y 21 grados durante el día y entre 15 y 17 grados por la noche.
¿Cuánto tiempo hay que ventilar la casa en invierno?
Unos diez minutos bastan para renovar el aire de una habitación. Conviene apagar la calefacción mientras tanto.
¿Subir el termostato a 28 grados calienta la casa más rápido?
No. La mayoría de termostatos domésticos encienden la caldera con la misma potencia sea cual sea la temperatura marcada; solo cambia dónde se detiene.
Artículo informativo elaborado con ayuda de herramientas de IA a partir del guion verificado del vídeo.