Cómo proteger tus oídos y evitar perder audición
Dentro de cada oído, unas 15.000 células ciliadas convierten el sonido en electricidad, y ninguna se regenera. Aquí te explicamos cómo oyes, por qué pierdes audición y qué hábitos concretos te ayudan a protegerla.
Cómo oyes: del sonido a la señal nerviosa
El pabellón de la oreja recoge la onda sonora. El tímpano mueve tres huesecillos: martillo, yunque y estribo. El estribo empuja la cóclea, que está llena de líquido.
Dentro de la cóclea, las células ciliadas se doblan y crean la señal nerviosa. Estas células no se regeneran. Por eso cualquier daño en ellas es irreversible.
El oído también controla el equilibrio
El oído interno guarda el equilibrio gracias a tres canales semicirculares. Al girar la cabeza, el líquido de su interior se mueve y activa las células.
Una infección o un golpe en esta zona puede provocar vértigo.
El ruido: el daño más evitable
La OMS recomienda un máximo de 85 decibelios durante ocho horas. A 100 decibelios, el límite baja a solo quince minutos. Con auriculares a todo volumen se superan los 100 decibelios.
Para evitarlo, aplica la regla 60/60: ajusta el volumen al 60 % del máximo y no escuches más de 60 minutos al día. Así reduces la dosis diaria de ruido que reciben las células ciliadas. Cada exposición suma daño irreversible.
En conciertos o trabajos ruidosos, usa tapones de espuma o silicona. Introdúcelos girándolos con suavidad hasta que sellen el conducto. Reducen entre 15 y 30 decibelios.
La edad y la pérdida de audición
Con la edad también se pierde audición. Es lo que se conoce como presbiacusia, y afecta primero a los sonidos agudos.
La hipoacusia no tratada en personas mayores se asocia con aislamiento social y deterioro cognitivo. Los audífonos son amplificación selectiva, no un fracaso.
La cera no es suciedad: no uses bastoncillos
El cerumen es una barrera ácida que atrapa polvo y bacterias. El oído se limpia solo al masticar, porque la mandíbula empuja la cera hacia fuera.
Los bastoncillos compactan el tapón contra el tímpano y pueden perforarlo. No metas nada dentro del oído: seca solo la oreja con una toalla después del baño. Si notas un tapón, un otorrino puede extraerlo sin peligro.
Las velas de oído no crean succión. El residuo que dejan es cera de la propia vela. La FDA advierte de que pueden causar quemaduras y perforaciones. No las uses.
Señales de alarma y revisiones
Si tras un ruido fuerte oyes un pitido continuo, se trata de un acúfeno. Es una señal de daño coclear y puede hacerse crónico.
Acude con urgencia ante tres señales: pérdida brusca de audición en un oído, dolor con fiebre o supuración, y vértigo intenso que impide caminar. La sordera súbita necesita tratamiento en las primeras horas. No esperes a mañana.
Haz revisiones auditivas a niños y mayores, igual que se revisa la vista. Pide cita con el otorrino si usas audífonos o trabajas con ruido. Esta información no sustituye la consulta médica.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la regla 60/60 para los auriculares?
Consiste en poner el volumen al 60 % del máximo y no escuchar más de 60 minutos al día. Así se reduce la dosis diaria de ruido que reciben las células ciliadas.
¿Es malo limpiarse los oídos con bastoncillos?
Sí. Los bastoncillos compactan la cera contra el tímpano y pueden perforarlo; basta con secar la oreja con una toalla tras el baño.
¿Cuánto protegen los tapones para los oídos?
Los tapones de espuma o silicona bien colocados reducen entre 15 y 30 decibelios.
¿Cuándo hay que ir al médico por un problema de oído?
Con urgencia si hay pérdida brusca de audición en un oído, dolor con fiebre o supuración, o vértigo intenso que impide caminar. La sordera súbita debe tratarse en las primeras horas.
Artículo informativo elaborado con ayuda de herramientas de IA a partir del guion verificado del vídeo.