¿Cada cuánto lavar brochas y esponjas de maquillaje y cómo hacerlo?
Una esponja de maquillaje usada puede ser lo más sucio de tu neceser. Te explicamos cada cuánto lavar brochas y esponjas, cómo hacerlo sin estropearlas y qué le ocurre a tu piel si no lo haces.
Por qué se ensucian tanto las brochas y las esponjas
Cada vez que pasas una brocha o una esponja por la cara, arrastra sebo, células muertas y restos de base. También absorbe la humedad de tu piel.
Esa mezcla es justo lo que necesitan las bacterias y los hongos para crecer. Por eso estas herramientas acumulan suciedad con rapidez.
Lo que reveló un estudio de la Universidad de Aston
En 2019, la Universidad de Aston analizó casi quinientos productos de maquillaje usados. La gran mayoría tenía bacterias. Entre ellas aparecieron Escherichia coli y Staphylococcus aureus.
Las esponjas fueron las que peores resultados obtuvieron. Casi ninguna se había lavado nunca. Además, más de la mitad se había caído al suelo en algún momento.
Qué le pasa a tu piel si no las lavas
Usar brochas y esponjas sucias tiene consecuencias en la piel. Las más habituales son los poros obstruidos y los granitos que no terminan de irse.
También pueden aparecer irritación e incluso foliculitis. En el caso de las brochas de ojos, la suciedad se relaciona con la conjuntivitis.
Cada cuánto lavar cada herramienta
La frecuencia depende del tipo de herramienta y del producto que uses con ella:
Brochas de base, brochas de corrector y esponjas: una vez por semana. En el caso de la esponja, lo mejor es lavarla después de cada uso.
Brochas de polvos y de sombras: cada dos semanas.
Cómo lavar brochas y esponjas sin estropearlas
Usa agua tibia y un jabón suave o un champú neutro. Sujeta la brocha siempre con las cerdas hacia abajo.
Este gesto es importante. Si el agua entra en la virola, que es la pieza metálica, ablanda el pegamento. Entonces la brocha empieza a soltar pelos.
Frota las cerdas en la palma de la mano hasta que el agua salga transparente. Con la esponja, apriétala bajo el grifo hasta que deje de soltar color.
Los limpiadores en espray sin aclarado son útiles entre un lavado y otro. Sin embargo, no sustituyen al lavado con jabón.
El paso que más se hace mal: el secado
El error más común no está en el lavado, sino al final. Una esponja limpia pero húmeda, guardada en un neceser cerrado, vuelve a ser un terreno ideal para los microbios.
Deja secar las brochas en horizontal o boca abajo. La esponja debe secarse al aire. Además, conviene cambiarla cada tres meses.
Recuerda que una brocha sucia te devuelve a la cara lo que tu cara le dejó el día anterior.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto hay que cambiar la esponja de maquillaje?
Lo recomendable es cambiarla cada tres meses, aunque la laves con regularidad.
¿Los limpiadores en espray sustituyen al lavado?
No. Sirven para limpiar entre lavados, pero no reemplazan el lavado con agua tibia y jabón.
¿Por qué no debe entrar agua en la virola de la brocha?
Porque el agua ablanda el pegamento que sujeta las cerdas. Como consecuencia, la brocha empieza a soltar pelos.
¿Qué hago si sigo teniendo granos con las brochas limpias?
Si los granos o la irritación continúan aunque todo esté limpio, lo adecuado es acudir al dermatólogo.
Artículo informativo elaborado con ayuda de herramientas de IA a partir del guion verificado del vídeo.
