¿Antibiótico para la gripe, la garganta o la cistitis? Cuándo sirve
Fiebre con dolor de huesos, garganta irritada o escozor al orinar: en los tres casos es habitual pedir un antibiótico. Pero no sirve igual en todos, y en uno de ellos tomarlo puede perjudicarte meses después.
Cómo funciona un antibiótico
Un antibiótico ataca piezas que solo tienen las bacterias, como su pared o sus ribosomas. Funciona como una llave hecha para una cerradura concreta.
Los virus no tienen esa cerradura. Se meten dentro de tus células y usan su maquinaria. Por eso un antibiótico no puede actuar contra ellos.
Gripe: el antibiótico no la cura
La fiebre alta con dolor de huesos suele ser gripe. La causa el virus influenza. El antibiótico ni la cura ni acorta la fiebre.
Contra la gripe sirven la vacuna anual y, en personas de riesgo, un antiviral que decide el médico. El antibiótico solo tiene sentido si aparece una complicación bacteriana, como una neumonía.
Dolor de garganta: primero, la prueba
La garganta es el caso intermedio. En adultos, la mayoría de las faringitis son víricas. Solo entre un 5 % y un 15 % las causa una bacteria, el estreptococo del grupo A. En niños, esa proporción es mayor.
Hay cuatro pistas para distinguirlas: fiebre, placas blancas en las amígdalas, ganglios del cuello inflamados y ausencia de tos. La tos apunta a un virus.
Si las pistas encajan, un test rápido con un bastoncillo da el resultado en minutos. Si sale positivo, el antibiótico sí compensa: acorta algo los síntomas, reduce el contagio y previene complicaciones como la fiebre reumática.
Cistitis: aquí el antibiótico sí funciona
El escozor al orinar suele deberse a una cistitis. Alrededor del 80 % de los casos los causa Escherichia coli, una bacteria de tu propio intestino.
Una vez confirmada la cistitis, el antibiótico funciona. En mujeres sin complicaciones, a veces basta una sola dosis.
Qué pasa si tomas un antibiótico sin necesidad
La E. coli vive ahora mismo en tu intestino. Si tomas un antibiótico sin necesidad, por ejemplo para una gripe, mueren las bacterias sensibles. Sobreviven las resistentes, las que han cambiado la cerradura, y ocupan su sitio.
Una revisión publicada en el BMJ en 2010 lo midió. Tras un tratamiento, las bacterias de la orina y de las vías respiratorias del paciente eran más a menudo resistentes, sobre todo el primer mes. La diferencia podía durar hasta un año.
La resistencia no es solo un problema global: se instala en ti. Si en esos meses llega una cistitis, el antibiótico habitual tiene más probabilidades de fallar. Además, hay costes inmediatos: diarrea, alergias y, a veces, Clostridioides difficile, una bacteria que prolifera en el hueco que dejan las demás.
Cuándo ir al médico sin esperar
Cistitis con fiebre, escalofríos o dolor en la zona lumbar: la infección puede haber subido al riñón.
Una garganta que impide abrir la boca o tragar la propia saliva. Una gripe con falta de aire, o una fiebre que vuelve cuando ya estabas mejorando.
Preguntas frecuentes
¿El moco verde significa que hay una infección por bacterias?
No. El color verde lo da una enzima de tus glóbulos blancos, que también está presente en un resfriado.
¿Puedo tomar los antibióticos que me sobraron de otra vez?
No es recomendable: suelen ser una dosis incompleta, quizá el antibiótico equivocado, y favorecen otra ronda de bacterias resistentes. Su sitio es el punto de recogida de la farmacia.
¿El antibiótico acorta la fiebre de la gripe?
No. La gripe la causa un virus, y el antibiótico ni la cura ni acorta la fiebre.
¿Todo dolor de garganta necesita antibiótico?
No. En adultos la mayoría son víricos; el antibiótico solo compensa si un test rápido confirma el estreptococo del grupo A.
Artículo informativo elaborado con ayuda de herramientas de IA a partir del guion verificado del vídeo.